jueves, 14 de junio de 2007

Profesores: una identidad en crisis.

Profesores: una identidad en crisis.
Por kompass - 31 de Mayo, 2007, 11:34, Categoría: General

"Naturalmente no puedo entender que lo que tengo que enseñar como profesor deba ser distinto de lo que los alumnos tienen que aprender, por la sencilla razón de que si eso es rigurosamente así, directamente sobro."

Así de claro expresa su perplejidad el profesor Alejandro Menéndez en un artículo en El Mundo (vía Aulablog 21).
Llevo casi 21 años en esta profesión, que afortunadamente me sigue apasionando, y en todo este tiempo he estado conviviendo con tantas reformas, cambios, innovaciones, normas, adaptaciones y supuestas transformaciones, que me he vuelto tan escéptica como Aníbal:

"Así, en cada uno de los cambios, el profesorado se ha limitado a esperar a ver las diez páginas que mi editorial ha cambiado en el libro de texto, a protestar por los movimientos horarios que ha sufrido mi asignatura y a seguir haciendo lo mismo que en las últimas tres décadas una vez cerrada la puerta del aula."

Pero ahora no podemos simplemente cerrar la puerta del aula y seguir como si tal cosa. Es probable que nuestros propios alumnos se estén haciendo la misma pregunta que el estudiante que refiere U. Eco:
"Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

Ahi creo que nos echamos todos a temblar: ¿A qué apelar? ¿A la autoridad? ¿A las notas? ¿Alguien se cree todavía que el profesor tiene algún tipo de autoridad, que se respetan sus calificaciones o que la administración está dispuesta a escucharlo cuando llegan los conflictos?

No nos engañemos: para aprender no somos imprescindibles. Para enseñar sí. No es lo mismo. Aprendimos solos a poner la lavadora, seguro. Pero bebimos el saber de los profesores que sabían comunicar. Y ese saber pasó a formar parte de nosotros y a cambiarnos, aunque fuesen cosas tan poco prácticas como el griego antiguo. (Por cierto, qué manía contraponerlo a Tecnología o a Plástica, si en horarios y diseños curriculares estamos todos perjudicados...)

Aprendemos muchas más cosas prácticas de manera informal que formal, pero sólo a través del aprendizaje formal somos capaces de sistematizar nuestro pensamiento. Por mucho que Internet nos permita acceder a la información, es ahora más que nunca importante tener al lado al profesional que nos ayuda a articular todo este caudal. El profesor debe ser quien garantiza la calidad del aprendizaje. Eso lo han entendido en todas las épocas un montón de profesores que intentan no ser meros trasmisores de contenidos, sino sobre todo facilitadores del proceso, guías, personas que saben y ayudan a saber.

Por eso me agrada leer en elearning papers que cada día se reconoce más que en el elearning, es decir en la inevitable integración de las TIC en el aprendizaje, el factor humano , la relación personal con profesores tutores o compañeros son un elemento determinante de calidad.

"The core processes in learning are dialogue and interaction…. with regard to the context, the organisation or the emotional support" required to learn. The use of ICT is not diminishing the role of human interaction; on the contrary the best reports on quality of eLearning experiences almost invariably refer to the interaction with teachers, tutors or peers."

El problema radica en que nuestra función docente se ha transformado. Ya no podemos usar los recursos que nuestros buenos profesores usaron con nosotros. Seguro que las estrategias son las mismas, pero Umberto Eco pone el dedo en la llaga cuando dice:


"El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.
El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo, tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo."

Esta debería ser la competencia fundamental.