lunes, 11 de febrero de 2008

Estrés familiar, el exceso de actividad

Los deberes, el baño, el camino a casa, el inglés, el refuerzo, el fútbol, el piano, el tenis ... Las tardes en muchas ocasiones se pueden convertir en un verdadero estrés para las familias, la velocidad de nuestra sociedad se instala en nuestras casas y a veces entorpece el desarrollo de las relaciones entre los diferentes integrantes de la familia.
En términos generales nos encontramos con madres y padres que dedican el tiempo que están con sus hij@s diariamente, a llevarl@s de un sitio a otro para realizar una actividad escolar o a perseguirlos para que realicen los deberes, se duchen o ordenen los juegos. Este estrés en muchas ocasiones dificulta la relación ya que "carga de nervios" el ambiente familiar. Recuerdo en una ocasión en la que hablando con una madre le decía que su hijo precisaba de más besos y abrazos, a lo que ella me respondió que no tenia tiempo, puesto que tenían toda la tarde planificada, y no les quedaba tiempo para esas cosas. Sorprendido ante tal información volví a la carga preguntándole que era más importante que su hijo fuera feliz con su madre o que supiese mucho inglés, como toda madre vio clara la necesidad de su hijo.
A veces l@s niñ@s entran en una rueda negativa que dificulta aún más el devenir de la tarde, no quieren hacer los deberes o están tres veces más rato del que necesitarían, no quieren obedecer, o necesitan que se les diga 5 veces cada tarea que deben realizar.
En muchas ocasiones este tipo de conductas responde más a una llamada de atención que a una actitud provocadora, en definitiva lo que están reclamando es tener una mayor atención por parte de su padre y/o madre, sin embargo lo hace de forma negativa, ya que haciendo las cosas correctamente seguramente no reciben tanta atención, es claramente un proceso inconsciente, es decir, no lo hacen aposta sino que la dinámica establecida los lleva a ello. Estas circunstancias si se alargan mucho en el tiempo pueden reproducirse en el entorno escolar, puesto que pueden llegar a cambiar la visión que tiene el/la niñ@ de si mism@.
Ante estas situaciones conviene no ceder ante las provocaciones y responder con cierta firmeza, a la par que con mucho cariño, ya que este es el que en la mayoría de ocasiones desarma a l@s niñ@s en las situaciones difíciles en el entorno familiar. No obstante, es importante pararse a pensar y reflexionar sobre que puede ser aquello que le sucede y establecer dinámicas de cambio en este entorno.
Una de nuestras dinámicas más apreciadas y con un mayor éxito en la situaciones de cambio son los 10 minutos íntimos, resulta una dinámica muy sencilla, fácil de aplicar y que puede resultar clave en un proceso de cambio. Algunas de las claves de los 10 minutos íntimos son las siguientes:

* Deben ser individuales madre/hij@ o padre/hij@
* Deben ser independientes de la conducta del/de la niñ@ de ese día
* Deben realizarse tareas en que se deba compartir ese espacio de tiempo
o Jugar a algún juego
o Leer un cuento
o Hablar sobre como a ido el día
o Construïr una maqueta
o Arroparlo cuando se va a dormir y hablarle o leerle durante un rato
o ...

* Es importante que reciba el mensaje de que hacemos esta actividad porque le queremos y queremos estar con él, es bueno que lo sepa.


Publicado por Marc Giner Llenas