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domingo, 14 de septiembre de 2008

¿LOS PREMIOS Y CASTIGOS SON EDUCATIVOS?

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   ”Si apruebas el examen te compro un regalo”, “No, hoy no ves la
tele, estás castigado”. ¿Te suenan? A veces ya no sabes qué hacer para
que tu hijo se comporte de una determinada manera. Es entonces cuando
recurres al premio o al castigo, aunque no siempre son eficaces ni
actúan de manera inmediata. En todo caso, se trata de recursos que debemos emplear con prudencia para que den resultados. 


   Tanto los premios como los castigos no tienen una prensa
demasiado buena en algunos sectores de población. Ofrecer premios a los
hijos es como reconocer un fracaso, es como si, al fallar como
educadores, tuviéramos que recurrir al “sucedáneo” de los premios que,
más que educar, adiestran. 


   Los castigos, por el contrario, no suelen dar tanta sensación de
fracaso. Incluso socialmente son aceptados como padres responsables
aquellos que castigan a sus hijos. De algún modo, se reconoce que el
castigo sí es instrumento educativo, para terminar admitiendo que
tampoco sirve de mucho porque el hijo tiene unas inclinaciones tales
que no hay nada que hacer. Y se le va dejando de castigar y se acepta
como irremediable “su manera de ser”. 


   Los premios y castigos son instrumentos eficaces en situaciones
en las que el proceso educativo sufre desviaciones, paradas o retrasos.
Son situaciones críticas y patológicas en las que el tratamiento
habitual que se suministra en el proceso educativo, que son buenas
dosis de ejemplos, persuasión y reflexión no surten efecto y es
necesario restablecer un cierto equilibrio. Un remedio será pues seguir
una medicación adecuada basada en premios y castigos, además, claro
está, de actuar en algunos otros frentes.  


   Premios y castigos, aunque afectan sólo a la conducta externa y,
por tanto, pueden no influir en la personalidad íntima, generan un
ambiente que facilita la comunicación entre las personas de la familia
o mejora las capacidades de la persona. Ambos aspectos son elementos
facilitadores de la educación. ¿No es cierto que será más fácil la
educación de los hijos si, con ayuda de algún premio y algún castigo,
conseguimos que mantengan el orden en sus cosas y usen ciertos modales?
¿No será lo mismo si conseguimos que estudien y mejoren su capacidad de
razonamiento? 


   Retomando el símil de premios y castigos como medicinas,
evidentemente su uso no puede ser indiscriminado ni generalizarse. Al
igual que cualquier medicamento, es preciso adecuar su administración a
la necesidad concreta del paciente y tener en cuenta sus
contraindicaciones y efectos secundarios. 


   En resumen, los premios y castigos son recomendables y adecuados
si se usan como medios temporales de obtención de logros y siempre de
forma apropiada. Lea, por favor, las instrucciones de uso. 


   PREMIOS.


   Instrucciones de uso.


   Tipos de premios: 


   Premios previstos. Son las recompensas pactadas que se ofrecen si
se presenta la conducta que se espera. El deseo de conseguirlas ayuda a
regular la conducta. 


   Premios imprevistos. Se conceden sin previo aviso como
reconocimiento a una conducta deseable. Puede producir efecto en la
persona que lo recibe y en las que lo observan. Ambos relacionan las
conductas deseables con la recompensa. 


   Premios por entregas. Son los que mantienen el interés más vivo,
al concederse puntos o vales acumulables cuando se producen pequeños
logros. Al alcanzar una cierta cantidad, se logra el premio. 


   Premios liberadores. Permiten liberarse de alguna tarea desagradable. 


   Composición de los premios: 


   De base afectiva. Consisten en expresiones afectivas de los
padres, como abrazos, felicitaciones, lugares preferentes en la mesa o
en el coche… 


   De base material. Consisten en posesiones materiales, como diversos objetos o dinero. 


   Relacionados con la autonomía. Ofrecen más libertad o autonomía
para gestionar el dinero, el tiempo, el espacio…  Orientaciones de uso: 


   Definir bien lo que se espera y el premio que se puede conseguir. Luego cumplir lo pactado. 

   Proporcionar premios acordes con el esfuerzo realizado y con las posibilidades razonables de la familia. 

   Plantear la obtención del premio a corto plazo para los más pequeños.

   Proponer premios alcanzables. Sólo son útiles si se confía en alcanzarlos. 


   Efectos secundarios: 


   Evitar su uso prolongado y variado porque crea adicción y no se actuará si no es a cambio de premios.


   Modifica la conducta pero no necesariamente las actitudes y
motivaciones, por lo que hay que combinarlos con otras acciones
educativas. 


   CASTIGOS.


   Instrucciones de uso.


   Tipos de castigos:


   Castigos previstos. Son las consecuencias desagradables que aguardan como respuesta a una conducta inaceptable determinada. 


   Castigos imprevistos. Son consecuencias desagradables que se
otorgan sin previo aviso ante conductas indeseables. Tratan de evitar
que se repita la conducta.


   Castigos con oportunidades. Se ofrece un castigo si se da una
conducta, pero se concede la oportunidad de rectificar en dos ocasiones
antes de recibirlo. 


   Composición de los castigos: 


   De base afectiva. Consisten en expresiones afectivas negativas
por parte de los padres como reprimendas, amonestaciones, alejamiento
físico, silencio, caso omiso… 


   De base material. Suponen pérdida de ingresos, multas, no poder
usar algo (TV, equipo de música, bicicleta…) o quedarse sin alguna
posesión.


   Relacionados con la autonomía. Restringen o privan de la libertad
de salir, reducen el tiempo de ocio, exigen quedarse inmóvil, prohiben
algunas relaciones… 


   Orientaciones de uso: 


   Elegir los castigos con prudencia. Los castigos han de cumplirse,
por lo que un castigo absurdo o que no se cumple produce el efecto
contrario.


   Ser proporcionado a la conducta. Cuanto más indeseable, más severo.


   Ser severo, es decir, ha de ser verdaderamente desagradable ya
que si sólo supone una ligera molestia, se puede acabar aceptando la
molestia como un mal menor.


   Buscar castigos relacionados con la conducta indeseable. Así, por
ejemplo, si se es descuidado y se estropean las cosas, se han de
arreglar; si la conducta es molesta, se tiene que aislar… 


   Procurar que el castigo se acepte como algo merecido y se entienda que ayudará a mejorar.


   AVISO IMPORTANTE: NUNCA LOS CASTIGOS PUEDEN ATENTAR CONTRA LOS DERECHOS Y LA DIGNIDAD DE LOS NIÑOS 


   Efectos secundarios: 


   Pueden aumentar la conducta indeseable. En algunas ocasiones, los
hijos buscan llamar la atención de los padres y, al no conseguirlo con
una conducta deseable, les basta con que les prestemos atención
mediante castigos por las indeseables. En este caso está directamente
contraindicado su uso.


   Si el castigo se ve desproporcionado, injusto o absurdo, puede
generar sentimientos de aversión, venganza y resentimiento. Como
consecuencia, es probable que no se evite la conducta indeseable.
También estará contraindicado su uso en estas circunstancias. 


   Dejo para el lector la elección del tratamiento más adecuado a
las diferentes situaciones que se le presentarán. Y, de todas formas,
en caso de duda, consulte a un especialista (profesor o psicólogo), es
la persona más adecuada para facilitarle toda la información
complementaria.


   José María Lahoz García. Pedagogo (Orientador escolar y
profesional), Profesor de Educación Primaria y de Psicología  y
Pedagogía en Secundaria 

   Con la autorización de:    www.solohijos.com

martes, 6 de mayo de 2008

Enseñando disciplina a nuestros niños en el hogar

Al hablar de disciplinar a nuestros niños, lo que proyecta nuestro pensamiento es la imagen de los padres castigando a sus hijos, esto es porque se asocia la idea de disciplina a algo negativo, egoísta, autoritario. Afortunadamente estos universales conceptos están en decadencia.

Pero, del mismo modo, es esencial que los padres entiendan que los niños necesitan disciplina, pero ¿qué clase de disciplina? una disciplina que los ayude a convivir, a respetar los derechos de los demás y reconocer que ellos también tienen sus propios derechos, pero también sus deberes. La palabra disciplina se origina de "discípulo", que significa "aprendiz". Disciplina significa enseñanza y preparación. Forma parte de nuestra tarea de ser padre o madre. Es una forma de transmisión de amor y de valores a nuestros hijos.

La disciplina es una manera efectiva de enseñar: conductas y hábitos correctos; maneras acertadas de expresar sentimientos; modos adecuados de jugar y compartir; valores familiares y sociales; seguridad para el niño, para otras personas y cosas.

Los padres no deben confundir nunca disciplina con castigo, ya que el castigo lo que proyecta es temor, desconfianza y lo que es más lamentable, deteriora los lazos afectivos entre padre e hijos, a la vez que siembra en los niños la semilla de violencia, abuso y agresividad. Tampoco se debe confundir la falta de castigo con exceso de permisividad. Se ha de ser firme, sin violencia.

La disciplina es un proceso continuo, que debe comenzar temprano en la vida del niño, adaptándose a su edad y personalidad. Cada niño es único. Es importante comprender el momento por el que está pasando su niño, si necesita de más suavidad o firmeza o si requiere reglas y hábitos más acordes a sus recién adquiridas destrezas.
La disciplina, en principio, ha de ajustarse a la edad del niño. Saber lo que puede lograr y lo que no. Evitar exigirle algo para lo que no está preparado. Si los padres observamos y conocemos el proceso natural de nuestro niño, será más sencillo indicarles los límites; el detener una conducta negativa en forma inmediata; explicarle como afecta su comportamiento a otros y a él mismo, haciendo así que el niño se sienta cada vez más seguro y capaz en tomar sus porpias decisiones y poder convivir en armonía con otras personas.

¿Qué sucede si no se limita la conducta? si los padres no enseñamos disciplina, nuestro hijos no aprenderán a autocontrolarse y autodirigirse, además que se les expone al rechazo, ya que la vida diaria está llena de normas y reglas que debemos cumplir para poder convivir armónicamente, y estas reglas deben aprenderse desde temprana edad.

En todo proceso de disciplina a nuestros niños se han de tomar en cuenta los siguientes aspectos:

* Antes que todo: la disciplina que se aplique, deberá estar de acuerdo a la edad y capacidad del niño
* Deberá ser constante y firme: cuando diga algo, esté preparado para actuar y cumplir. Unir la palabra a la acción
* Se deben establecer reglas: antes, algo muy importante: recuerde que lo que se va a delinear es la conducta y no los sentimientos que la acompañan. Los sentimientos siempre deben reconocerse, aunque no se acepte la conducta que originan. Ejemplo: el niño lanza un juguete porque está enojado, se le debe reconocer el sentimiento de enojo, más no la conducta de lanzar el objeto. Se le debe explicar que todo comportamiento tiene una consecuencia, en este caso es que podría herir a alguien o a él mismo. En el aprendizaje de las reglas de convivencia se recomienda ir introduciéndolas poco a poco, comenzando por las más necesarias. Evite el exceso de reglas y también el ser muy permisivos. Recuerde: todo en la vida debe tener un equilibrio.
* Se deben establecer rutinas claras: horarios para cada actividad del día (comidas, bañarse, ir a dormir). No siendo tan rígidos, hacerlas dentro de determinada hora, no a una hora exacta (es imposible de cumplir por el ritmo de vida actual). Recuerde: edad del niño, personalidad y destrezas.
* No se deben hacer amenazas. Se deben hacer advertencias.
* Al definir los límites: éstos deberán ser claramente definidos por los padres y comprendido por los hijos, antes de ser impuestos como norma de comportamiento. Los límites deben apoyarse en las necesidades de padres e hijos. Deben fijarse sin que afecten el respeto y autoestima del niño, ni de los padres. Recuerde: tenga en cuenta siempre las etapas de desarrollo y temperamento de su niño.
* Luego de que su hijo entienda perfectamente lo que se espera de él, considérelo a partir de ese momento, responsable de su comportamiento. Insistiendo: en atención a su edad y personalidad.
* Se deberán ignorar, en lo posible, las conductas inapropiadas (ejm: rabietas); sólo preste atención al niño cuando esté sereno. Instruya y tranquilice a su hijo tan pronto la situación de desafío termine. Abrácelo y explíquele lo que ocurrió.
* Diferencie entre desafío intencional y la irresponsabilidad infantil. Ejemplo: olvidar, perder, derramar cosas no son desafíos y deberán manejarse lo más suavemente posible.
* No abuse del "NO". Actúe. Los niños entienden mejor la acción que el mensaje repetitivo.
* Las consecuencias deberán ser inmediatas al comportamiento ( una conducta inadecuada que sucedió en la mañana no puede ser corregida en la tarde o a las horas de haber sucedido). Las consecuencias tambien deben ser apropiadas y de corta duración.
* No olvide elogiar permanentemente a su hijo cuando hace las cosas bien.
* Se debe estimular su autonomía: bañarse y vestirse solo, que escoja su vestuario, etc. Recuerde: edad y personalidad del niño.
* No debe ser repetitivo.
* No deberá haber contradicciones entre padre y madre: los padres deben ponerse de acuerdo en la manera de cómo disciplinar a sus hijos. Ambos deben coordinarse y nunca contradecirse.
* Dediquen a sus hijos un tiempo exclusivo e individual, de calidad, sin interrupciones. Ésto fortalecerá su autoestima.
* Y recuerde siempre: AL DISCIPLINAR A SUS NIÑOS, PERMITA QUE EL AMOR SEA SU GUÍA.

Gisela Valera

Psicopedagoga

jueves, 27 de marzo de 2008

Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad- Parte II

Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad- Parte II
Pamela Ferreira | General, Educación | Martes, 25 Marzo 2008

Nota: Esta es la segunda parte, la primera esta disponible en: “Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad- Parte 1”

Por qué estos niños no aprenden y cómo ellos aprenden, estas son dos preguntas claves a hacernos.

Comencemos nombrando lo que es necesario para que haya aprendizaje. Se precisa: de estado de alerta, de selección de estímulos y de recibir y programar las respuestas. “El aprendizaje es un proceso que se cumple en el Sistema Nervioso Central donde se producen modificaciones permanentes que se traducen por una modificación funcional o conductual, que permite la mayor adaptación del individuo”…, como dijo la Profesora Sylvia Maria Ciasca. A medida que el niño va aprendiendo, va haciendo nuevas conexiones. Entonces, para que se logre el aprendizaje tiene que haber atención, porque ésta es la habilidad de recibir y sustentar el estímulo interno y externo.

Los niños con TDA/H tienen dificultad en la selección del estímulo y en las áreas de registro de la información, es por ello que necesitan de organización, organización y más organización. Ellos tienen como una antena que capta todos los estímulos que hay a su alrededor, no tienen falta de atención sino atención en demasía. Es debido a ésto que los padres y los docentes debemos de organizar bien sus tareas estableciendo reglas y tiempo.

Aquí daremos algunas sugerencias pedagógicas que ahondaremos en otros artículos:

* Planear y organizar el tiempo tanto en la escuela como en el hogar. Se puede elaborar una agenda de procedimiento semanal como la nombrada en el artículo “Una buena Disciplina”(presente en esta web).
* Arreglar el lugar de trabajo. No tener muchas carteleras que desvien su atención.
* Separar los materiales en cajas con etiquetas de colores para que ellos identifiquen y asocien el color con el título del material.
* Usar otros instrumentos de concentración mientras hacen determinada tarea. Por ejemplo: audífonos para escuchar música clásica o ambiental.
* Señalar los procedimientos. Decirles paso a paso lo que van a hacer. Por ejemplo: Vamos a observar la lombríz. Primero agarramos la lupa, la acercamos y nos fijamos qué órganos de los sentidos tiene…
* Evaluar progresivamente. Usar carteles de colores donde semana a semana el niño pueda observar su avance.
* Utilizar sistema de registro. Emplear mapas semánticos y conceptuales ya que ellos aprenden por medio del apoyo visual.
* Leer en movimiento. Son niños que leen mejor si están en movimiento.
* Emplear papel que no sea de color blanco, sino más bien amarillo para la impresión de textos. Y que el texto esté organizado en párrafos bien separados.
* Estimular la curiosidad antes de comenzar a leer un texto o de dar un tema. Esto se puede lograr por ejemplo, por medio del planteo de una múltiple opción.
* Interpretar el texto con apoyo visual. Se lee un texto y se les pide que lo reconstruyan en oral a medida que les vamos mostrando los dibujos del mismo.
* Identificar ideas esenciales y secundarias. Hacer esquemas en cuadros de colores, si la respuesta a la pregunta es afirmativa va de un color y si es negativa va de otro.
* Rutas de apoyo. Mientras que se les lee un cuento que dibujen para reconstruír la historia.
* Implantar pruebas evaluatorias de múltiple opción. Se debe utilizar la prueba oral y escrita.
* Recuperar los archivos y cerrar el aula con una síntesis. Es decír, recordar brevemente lo dado en otras clases sobre el tema y al final hacer un cierre con lo principal.
* Usar la computadora. Para la escritura seria bueno usar la computadora ya que les permite, no distraerse con la goma y otros objetos, así centra su atención en el monitor y en el teclado.

En síntesis, son niños que aprenden por medio del apoyo visual y que precisan de una estructura externa para organizarse y mantener una meta.

Bibliografía:

* Información recabada en el Curso de Actualización em TDAH- de la infancia a la edad adulta- del Diagnóstico a la rehabilitación Multidisciplinar. www.memc.com

Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad- Parte I

Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad- Parte I
Pamela Ferreira | General, Educación | Miércoles, 19 Marzo 2008

Tanto los padres como los docentes cuando vemos a un niño que no termina las tareas, que no presta atención a las indicaciones, que no se puede quedar quieto, etc, nos cuestionamos será que tiene TDA/H y si es así, qué podemos hacer para ayudarlo. Primer paso tener bien claro que los niños que lo poseen pueden aprender como cualquier otro, sólo que necesitan de estrategias especiales para que lo logren.

Muchas veces pensamos que es un problema externo al niño, pero el niño no lo hace a propósito. El Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad es una disfunción biológica( orgánica), social y cultural. Entonces, los factores que intervienen en esta disfunción son:

* determinantes ambientales(bajo peso y exposición prenatal al alcohol y al tabaco
* Genéticos( histórico familiar y herencia genética- hijos que tienen padres con TDA tienen más posibilidades a poseer esta disfunción)
* Biológicos( menor cantidad de dopamina y de noradvenalina en el cerebro- estimulantes)

Cuando observamos a un niño con TDA/H en la escuela, como dijo la Profesora Ana Silvia Figueiral,vemos que es el “alumnos no”. Es decir, es el alumno que no se sabe sentar derecho, que no termina las tareas, que no obedece a lo que se le pide, etc.

Sus características más comunes son:

* Se identifica con otros niños problema
* Es común ser referidos como el payaso de la clase
* Tiene un fracaso escolar tres veces mayor que sus pares con el mismo nivel cognitivo
* El 15% presenta síntomas con los trastornos de aprendizaje; dislexia; discalculia, etc
* Habla con demasia
* Realiza varias actividades al mismo tiempo y no concluye ninguna
* Molesta a los colegas y no consigue trabajar y jugar en grupo
* Va bien en matemática( no cálculo mental), en música, artes y educación física
* Dá respuestas precipitadas ante preguntas
* Se mete siempre en tema de adultos
* Aveces agita las manos o otra parte del cuerpo
* Parece no escuchar cuando se le dirige la palabra
* Evitar o relinchar en envolversa en tareas que exigan esfuerzo mental
* Perder cosas necesarias para hacer tareas y actividades(por ejemplo: la cartuchera)
* Dificultad en mantener la atención ante tareas

Es necesario que ante la detección de las nombradas características se realice en el niño un diagnóstico Neuropsicológico porque muchas veces se confunde esta disfunción con otras y aparte hay distintos tipos de TDA. EL TDA puede presentarse: TDA+ Síntomas de desatención= Prejuicio Académico, o, TDA+Síntomas de Hiperactividad= Impulsividad y problemas de conducta, o sino, TDA+ síntomas combinados= Dificultad Escolar y disturbios de conducta.

Del 3 al 5% de la población escolar sufre de TDA, del 5 al 15% de la población escolar sufre de Dificultades del Aprendizaje y del 5 al 25% de niños con TDA tienen también Dificultades del Aprendizaje como disfunción.*

Estos datos fueron otorgados en un eventos sobre Actualización en TDA- de la infancia a la edad adulta- del Diagnóstico a la rehabilitación adulta, en el cual tuve la oportunidad de hablar con un señor que fue diagnósticado de este trastorno recién a los 56 años de edad. Sus palabras quedaron grabadas en mí por lo emotivas, me dijo: “Yo repetía los años escolares varias veces y no sabía por qué. Sufria mucho porque nadie me entendia. Hasta que llegue a educación Secundaria y abandoné”

Muchas veces, no sentimos impotentes ante estas situaciones de hijos o alumnos que poseen dicho trastorno pero podemos ayudar a que estos niños mejoren, sólo hay que tener paciencia y probar distintas estrategias.

Bibliografía:

* * Curso de Actualización en TDAH- de la Infancia a la edad adulta- del Diagnótico a la Rehabilitación Multidisciplinar- 8 de marzo 2008- Auditoria de la FMU- Estado de São Paulo- www.memc.com.br

* www.dda-deficitdeatencao.com.br

* http://www.opiniaoenoticia.com.br/interna.php?id=10242

miércoles, 26 de marzo de 2008

NIÑOS INATENTOS

Dentro del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA-H) existen tres subtipos que se diferencian por los síntomas más característicos de cada uno de ellos:
- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad de tipo combinado, en éste grupo están los niños que muestran ambos síntomas de forma clara, tanto los problemas de atención como el excesivo movimiento.
- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio del déficit de atención.
- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio hiperactivo-impulsivo.

Con esta clasificación se sigue funcionando para poder dar un diagnóstico y un tratamiento adecuados a los niños que sufren de TDA-H. Sin embargo, hace ya algún tiempo que tanto padres como profesionales, creen en la necesidad de cambiar los términos para dar cabida a niños que no encajan en ninguno de los subtipos acordados para el TDA-H.

Son niños que no se mueven en exceso, muchas veces se trata de todo lo contrario, pues son poco activos y lentos. Pueden pasarse largos ratos sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. No son impulsivos, pero sí despistados y distraídos. En general todo lo hacen con lentitud, incluso el responder en clase.

Son mejor aceptados por sus iguales que los niños típicamente hiperactivos pues no son conflictivos normalmente. Pueden, sin embargo también mostrar dificultades a la hora de relacionarse y hacer amigos. Muestran torpeza en su autonomía y retrasos en el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas por lo que pueden llegar a sufrir fracaso escolar.

La diferencia de estos niños inatentos con los niños hiperactivos con predominio de déficit de atención está en sus problemas atencionales principalmente. Los niños con TDA-H tienen dificultades para sostener su atención, pueden centrarla pero no pueden mantenerla durante el tiempo necesario para poder realizar sus tareas escolares con éxito. Esto se une a su impulsividad, a su movimiento descontrolado y a su carácter normalmente conflictivo. Los niños inatentos pueden mantener su atención durante largos períodos de tiempo, lo cual es favorecido por su falta de impulsividad y movimiento, pues como se ha dicho, son lentos y poco activos. Su problema atencional no se refiere a la cantidad de su atención (en cuanto al tiempo que pueden mantenerla), sino a la calidad de la misma. Lo que les impide rendir óptimamente en la escuela es su incapacidad de focalizar su atención, de poder ver los detalles importantes y dejar de lado los supérfluos.

Son niños que se les ve a menudo absortos y distraídos, o apáticos y poco interesados. Tardan más que sus compañeros en comprender las explicaciones de los profesores y les cuesta organizar su atención de modo que puedan saber qué pasos han de dar para realizar sus tareas con eficacia.

El hecho que primero llamó la atención sobre la diferencia entre niños inatentos y niños con TDA-H, fue su diferente respuesta a la medicación que habitualmente se administra a los niños con este trastorno. Los niños hiperactivos se calman y consiguen mantener su atención con psicoestimulantes (metilfenidato). Los niños inatentos, sin embargo, no mejoran con este tipo de fármacos. Aún no existen suficientes estudios para saber con certeza si el nuevo medicamento recetado a niños con TDA-H (atomoxetina) y que, en lugar de ser un psicoestimulante es un antidepresivo, resulta efectivo en los niños inatentos.

Por estas razones, el único tratamiento oficialmente aceptado como beneficioso en niños inatentos es el trabajo cognitivo realizado por psicopedagogos que entrenan al niño para trabajar con su atención de forma más efectiva.

El TDA-H es un trastorno 3 ó 4 veces más común en niños que en niñas. Pero esto no parece ser así en el caso de los inatentos, donde se ven muchas más niñas que en el grupo de los hiperactivos. Todavía no existen datos suficientes para conocer los porcentajes de niñas inatentas con respecto a los niños.

Lo que sí que es un dato a tener en cuenta es el porcentaje de niños inatentos que se estima existen entre la población infantil. Los hiperactivos representan un 3% de nuestros niños. ¡Los niños inatentos un 13%!. Esto supone que si hay posibilidades de tener uno o ningún hiperactivo en cada aula de 25 niños, es posible llegar a contar con 2 ó 3 niños inatentos por aula… Una proporción realmente alarmante y que los educadores no debemos olvidar…

Publicado por Rosina Uriarte EN DOCENCIA.ES

viernes, 18 de enero de 2008

Los Niños frente a la Computadora e Internet


La gran mayoría de los papás que tiene a sus hijos en un Jardín de Infancia hoy, son los niños que tuvieron como principal influencia a la televisión, ayer. Pero la nueva maravilla moderna, punto de interminables debates en la actualidad, es la computadora.

Con una mayor cantidad de aristas, la computadora y su caracter de nexo con Internet, la hacen un objeto sobre el cual debemos establecer mayores cuidados y reglas, pues su efecto adictivo es muy fuerte; mucho más de lo que fue la televisión.

En cuanto a la edad, no es aconsejable que un pequeño se inicie en el mundo de la computación antes de los 3 años. La razón es que a esta edad ellos tiene otras necesidades que las computadoras no pueden (o no deben) satisfacer, como caminar, hablar, socializarse, etc. Esta es además una edad en la que los niños aprenden a través del cuerpo, de la mirada, de su capacidad auditiva y motora. Su habilidad para interactuar con los adultos, con otros niños, con sus juguetes y en general con su entorno son parte del proceso de aprendizaje para lograr su desarrollo integral.

Las computadoras no encajan aun en este proceso. Pero pasada esta edad, especialmente desde los 4 años, los niños ya tienen el desarrollo mental suficiente como para explorar las infinitas alternativas que les brinda esta tecnología, siempre con mesura.

Igual que nos pasó con la televisión, la "compu" puede ser una herramienta útil para el niño si la manejamos adecuadamente y con moderación. Entre sus beneficios se reconoce que:
  • Aumenta el razonamiento matemático.
  • Incentiva la creatividad.
  • Desarrolla habilidades no verbales (inteligencia, memoria, coordinación óculo-manual, abstracción y conceptualización).

A pesar de estos beneficios, a los cuales los niños accederán adecuadamente si se establecen los parámetros correctos, la computadora jamás será reemplazo de las necesidades interactivas y de socializacion de los pequeños. Los niños necesitan el aire libre, el contacto y la experimentación del mundo con sus propios sentidos.

Activar Internet en la computadora, dependerá de lo preparados que estemos para ejercer una función de asesoría y compañía constante, pues hay infinidad de contenidos útiles, pero también los hay dañinos. Ejerciendo una correcta supervisión, navegar por Internet puede ser una experiencia familiar valiosa, pues cada tema que vaya apareciendo dará pie al intercambio de opiniones. Para una mayor seguridad, infórmate sobre los recursos de vetado y censura de los espacios en la red.

Al igual que la televisión, la computadora necesita ocupar un tiempo limitado definido en horarios. Los especialistas recomiendan algunos rangos, de acuerdo con la edad del niño:

  • Entre 3 y 7 años: 1 hora como máximo, no más de 3 veces por semana.
  • Entre 8 y 12 años: El mismo tiempo para los juegos (de preferencia educativos), y un poco más sólo en caso de usarse para tareas e investigación escolar.

Durante la sesión, es igualmente recomendable apagar o retirarse de la computadora cada cierto tiempo (cada 30 minutos aproximadamente, por 15 o 30 minutos) para que el niño tome aire, salga a jugar, bailar, cantar, inventar historias, explorar, etc. Es decir, todo lo que un niño haría si no existiese el aparato.

Se recomienda, en general, seleccionar páginas web que fomenten valores sociales. Para niños de 3 a 5 años, los programas que incentiven la creatividad, habilidades del lenguaje, alfabetización temprana y resolución de problemas. Evita los que presenten mensajes violentos. Luego de cada sesión, es bueno aplicar lo visto en los juegos de la vida real, a través de juegos.

Nunca se debe dejar a los niños solos frente a la computadora. Es necesario estar ahí, pero no diciéndole siempre lo que debe hacer, sino simplemente estando disponibles, en caso requieran ayuda.

Si fuera posible, recomendaríamos apartar a los niños de la computadora de forma total. Pero esto podría ser contraproducente pues, tarde o temprano, el pequeño tendría acceso a ella, incluso a escondidas de sus padres, lo cual lo expondría directamente a contenidos violentos y deformadores que es necesario evitar. Además, el desconocimiento de su naturaleza pondría en desventaja competitiva al futuro profesional. Lo mejor entonces es la aceptación de esta realidad y su regulación conciente y responsable.


tomado del blog: My Kinder

lunes, 26 de noviembre de 2007

emilio Calatayud. Juez de menores

Son 20 minutos pero no tiene desperdicio.

http://www.webislam.com/?idv=433